Nadie puede negar que discuta con su pareja. Esto es algo que tienen en común todas las parejas del mundo. Las discusiones nos ayudan a conocernos mucho mejor y pueden ser positivas para evitar la odiada monotonía del día a día. Eso sí, hablamos de discusiones, no de broncas ni peleas continuadas. En esa caso, es muy probable que exista un problema gordo entre la pareja. Las pequeñas peleas generadas, normalmente, por la convivencia y la confianza son lo que nos atañe en este momento. Quien diga que jamás discute con su pareja miente, pero como un bellaco. Somos dos personas distintas que forman una unidad. Lógicamente tendremos opiniones y puntos de vista muy dispares. Y, está claro que no vamos a dar la razón a nuestra pareja en todo porque eso no sería sano.

Lo mejor que nos traen las discusiones con nuestra pareja son las reconciliaciones posteriores. Durante la pelea estamos muy encendidos y seguros de que todo lo que decimos es la única verdad. Sólo valen nuestros argumentos. Pero cuando pasa el tiempo y nos permitimos pensar en lo ocurrido, por norma general detectamos que quizás no hayamos tenido toda la razón y, en ese momento, es muy complicado tragarnos nuestro orgullo y pedir disculpas. Pedir perdón es quizás lo más difícil que hacemos en la pareja. Asumir nuestro error se nos antoja como algo extremadamente complicado. Y la verdad es que no es tan difícil.

En ocasiones lo que nos ocurre es que discutimos con nuestra pareja por la cosa más absurda del mundo. Nos despedimos en pleno auge de cabreo y nos vamos a hacer nuestras rutinas. Durante todo el día el enfado va creciendo considerablemente sin saber muy bien por qué. Y, de repente, llegamos a un punto en el que sabemos perfectamente que estamos muy enfadados, pero no recordamos el auténtico motivo de la discusión. Pues bien, el ser humano es tan irracional a veces que tras darnos cuenta de lo absurdo de la situación seguimos tan mosqueados como al principio. Pero si alguien nos preguntara el por qué no sabríamos qué contestar.

Resolver las discusiones de pareja, siempre que sean pequeñas broncas cotidianas, puede ser muy divertido. Vamos a ver algunas formas de reconciliarnos.

Cómo arreglar las discusiones y peleas de pareja

  1. Propón un juego: después de la discusión es difícil dar nuestro brazo a torcer y cuesta mucho volver a poner los pies en el suelo y dejar de ser la persona más digna del planeta. Puedes inventarte un juego en plan “búsqueda del tesoro” y el premio podría ser un beso o abrazo que acabe con esa situación.
  2. Escribe y no hables: el ser humano es un animal racional pero muy difícil de entender. Si queremos disculparnos y arreglar los problemas pero no encontramos las palabras adecuadas podemos escribirlas. Siempre resulta más fácil expresar nuestros sentimientos por escrito que verbalmente. El contacto directo, a veces, nos intimida.
  3. La típica cenita: prepara una velada especial, con velas, vino y buena cocina. Eso hará que tu pareja se olvide por completo de la discusión y vuelvas a formar parte de lo más alto de su lista de gente maravillosa.
  4. Comunicación al poder: esta sería, sin lugar a dudas, la opción más lógica y sencilla. Pero como hemos dicho antes, en ocasiones, nos cuesta mucho admitir nuestros errores y no encontramos la manera de crear ese momento de comunicación y confianza con nuestra otra mitad.
  5. Dale un caprichito: si tras mucho meditar te has dado cuenta de que toda la culpa ha sido tuya y te has obcecado en decir lo contrario podrías obsequiar a tu chic@ con algún detalle que sepas que le va a fascinar. No se trata de comprarle un coche ni una bici. Debe ser algo más cotidiano. Por ejemplo, si sabes que le encantan tus galletas recién horneadas cúrratelo en la cocina y prepárale tus mejores galletas.
  6. Aprende a disculparte: la mejor forma de arreglar la discusión es pidiendo perdón. Ya sabemos que es algo súper complicado porque tienes que enfrentarte a tus miedos y demostrar ciertos signos de flaqueza. Aunque conseguir disculparnos con nuestra pareja por nuestros errores nos hará ser mejor personas y vivir en paz.
  7. Una reconciliación en la cama: este es el mito por excelencia. Lo mejor de las discusiones de pareja son las reconciliaciones. Pues sí, es la pura verdad. Las parejas funcionan en la cama muchísimo mejor cuando acaban de pasar por unos momentos turbulentos. Ambos desean darlo todo para demostrar su arrepentimiento y esto es ideal.

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