Estamos ya en noviembre y de repente nos damos cuenta de lo rapidísimo que ha pasado el año. Hace nada estábamos paseando palmito en bikini por nuestras playas y, sin enterarnos, nos vemos a un paso de la Navidad. Sí sí, la Navidad! Y ¿Qué significa esto? Pues si vives en pareja sólo puede significar una cosa… ¡El horror absoluto! Apenas tenemos un mes para decidir dónde pasaremos estas fechas tan señaladas. ¿Con su familia o con la nuestra? Esta decisión nos llevará, muy probablemente, a pequeñas discusiones con nuestra pareja y nos hará ver que no todo es tan idílico como pensábamos. Con lo bien que estábamos tan a gustito tomando el sol en nuestra tumbona, sin preocupaciones.

Como ya no sirve de nada lamentarnos tendremos que hacer frente a la Navidad e intentar amoldarnos el uno al otro. Ahora es cuando nos damos cuenta de que nuestro chico o chica también tiene familia y que, igual que a nosotros, les mola pasar estas fechas con ellos. Aunque no lo entendamos, tiene sentido. Es muy importante empatizar con nuestra pareja. Pongámonos en su lugar y muy probablemente consigamos un acuerdo sin demasiados daños colaterales.

El principal problema de esta elección es el sentimiento de culpa. Todos tenemos madres, abuelas, padres, hermanos, etc. que requieren de nuestra presencia en la cena de Nochebuena. Siempre ha sido así y no les gustan nada los cambios. Si hemos decidido que pasaremos esa noche con nuestra familia política el sentimiento de culpabilidad hacia nuestros seres queridos será insufrible. Por esto es ideal encontrar un término medio y saber comunicar el por qué de nuestra elección, sea cual sea.

Lo que tenemos que tener muy claro desde un principio es que esta decisión no puede volvernos majaretas. Tenemos una pareja con la que nos encanta estar y pasar el rato. Pues habrá que buscar una forma de compatibilizar el amor y la Navidad. Vamos a repasar algunas posibilidades.

Opciones para pasar la Navidad con tu pareja

  1. Separa las fechas señaladas: Esta es, con total seguridad, la opción más común entre las parejas. Nochebuena en mi casa y Navidad en la tuya (o viceversa). Es una iniciativa estupenda. De esta forma todos contentos. El problema principal es que casi todas las familias prefieren la cena del 24 de diciembre a la comida del 25. Pero hay que ceder. Podemos alternar en un sitio cada año y punto.
  2. Cada uno en su casa: Y ¿por qué no? Esto no estaría nada mal. Cada miembro de la pareja se hincha a comer con su familia y al terminar celebran un bonito reencuentro de amor desesperado. El principal problema de esta opción es si hay niños, porque a ellos no los podemos partir.
  3. Cúrrate la cena en casa: Podéis pasar de ser invitados a anfitriones y agasajar a vuestras respectivas familias con deliciosos manjares navideños. Estaríais todos juntitos y se acabarían las discusiones. Sí, hay que cocinar y limpiar pero nadie dijo que fuera la opción perfecta. También podéis pedirles a vuestras madres que cocinen su plato estrella y lo servís en vuestro nidito de amor. A esta posibilidad habría que darle alguna vueltecilla porque puede acabar como el Rosario de la Aurora.
  4. La pasamos solos y punto: “Mamá, Papá, que este año celebro la Navidad con mi chic@, no contéis conmigo para nada”. Sería algo así y ¡es genial! Cena romántica en Nochebuena, sólo para dos, buen vino y regalitos sorpresa. Esto tiene algo muy positivo… No tendréis que soportar ni a la tía cotilla, ni al primo rarito, ni al cuñado que no aguantas. Será una noche de lo más romántica con tu pareja.
  5. Lárgate de viaje: Si os mola viajar estas son unas fechas estupendas para conocer cómo se celebra la Navidad en otros lugares. Además tendréis la excusa perfecta que contar a vuestras familias. No cenáis con ellos porque os marcháis fuera, no porque vayáis a traicionarles con otra familia que no es la tuya (porque, no nos engañemos, eso es lo que está pasando por la cabeza de tu madre cuando le estás diciendo que esa Nochebuena la pasas con los suegros). Un viaje es estupendo y además lo pasaréis en grande conociendo nuevos mundos.

Lo importante es que disfrutéis de la Navidad (si queréis, claro), de vuestra pareja, de vuestra familia y de vuestros amigos. A los amigos los hemos dejado de lado en este post pero juegan un papel importante en estas fechas. Si no lo creéis pensad cuántas cenas de amigos tenéis en Navidad (los del curro, los de la universidad, los de la infancia,…) Pues multiplicad esto por dos!

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