Hace ya unas semanas una compañera de trabajo me hablo de “las Coves de Can Riera” o “les roques de Can Riera” y su asombroso parecido con Antelope Canyon de Arizona (visita obligatoria en la ruta 66). Unas cuevas muy especiales que se diferencian de las del resto de la zona por sus cavidades de arcilla rojiza que el viento y la lluvia han ido dando forma.

Como llegar a “Las coves de Can Riera”

A escasos 30 km de Barcelona se encuentra Torrelles del Llobregat, un pequeño pueblo de interior pegado a Sant Vicenç dels horts con bastante mal acceso en trasporte público. Puedes usar el autobús E20 con parada en Av. Diagonal con Dr. Fleming que te dejara en Montserrat Roig con Rafael de Casanova, desde ahí deberás caminar 20′ para llegar al cementerio de Torrelles, ya ves que la opción no es muy comoda. En coche es mucho más sencillo, tomas la B10 que se convierte en A2 hasta la salida 602 Sant vicenç dels horts desde allí sigue los carteles que te llevaran a Torrelles, una vez llegues al pueblo las señales para llegar al cementerio no son muy claras por lo que te recomendamos que uses google maps.

En el cementerio se inicia la ruta, debes empezar por el lado del camino que tiene una cinta que corta el paso a los vehículos, el primer tramo del camino es llano y sin dificultades, tardaras unos 15 min hasta llegar al punto donde se pone frondoso y el acceso es mucho mas complicado. Hay tramos bastante escarpados pero no suponen demasiada dificultad, lo hacen muchas familias con niños y no tienen ningún problema para llegar a la cima. Superada la zona escarpada llegareis a una torre de electricidad, tenéis que andar unos 20 metros y veréis un camino que se bifurca hacia la izquierda, ahora el camino sera igual de escarpado pero hacia abajo así que cuidado con no resbalar. La cueva suele estar bastante transitada así que llegara un punto que escuchéis a la gente y te puedes guiar por las voces.

Las cuevas son preciosas pero no se cuanto tiempo se mantendrán así, la gente es bastante irrespetuosa y se sube por sus paredes para hacerse fotos, además de usar ese espacio como zona de picnic, para no perdernos este fantástico paisaje os recomendamos y pedimos que seáis respetuosos con la zona y el espacio.

El regreso fue bastante más sencillo, un descenso escarpado al inicio hasta que llegamos al camino que nos lleva de nuevo al cementerio. Para finalizar la ruta como es debido fuimos a comer a Cal Frare, una masía especializada en carnes a la brasa, una atención familiar, ensalada tibia de queso de cabra y carne a la brasa para acabar el domingo como es debido.

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