¿Alguna vez has pensado todo lo que nuestra boca es capaz de hacer? Desde masticar comida hasta lamer un helado. Sin embargo, no voy hablar de comer, aunque sí de lamer.., pero no precisamente será de helados. Tanto en el hombre como en la mujer la boca, los labios y los dientes, pueden ser pasivos y muy activos. La lengua produce placeres a través del beso, que pueden sustituir otras formas de practicar sexo. La lengua puede optar distintas formas: dura, para penetrar y blanda, para acariciar. Puede moverse de forma relajada, de forma violenta y de forma apasionada. También puede degustar distintos sabores. Es la zona más sensible de nuestro cuerpo a la vez que la más hábil. Es el centro de la sensación de gusto y permite aportar placer y también que otra persona lo pueda recibir, como puede ser el probar el sabor del cuerpo de tu pareja. Tus labios son activos y pueden aspirar, succionar, chupar y acariciar. Tus dientes son duros, pero los puedes usar con moderación y seguro que producen sensaciones placenteras. La saliva, es el mejor lubricante que existe.

Unas de las cosas que puedes realizar con la boca es un cunnilingus, que no es más ni menos que lamer y chupar con la lengua y los labios los órganos femeninos, por ejemplo los labios de la vulva, la entrada de la vagina y, sobre todo, el clítoris. No a todas las mujeres les gusta esa práctica sexual y tampoco a muchos hombres, por lo que es de respetar, tanto a unas como a los otros. Hace siglos que se creía que el sexo consistía sólo en la penetración del pene en la vagina, pero las cosas, afortunadamente, han cambiado de forma satisfactoria. Una de las prácticas que dan placer en las relaciones sexuales es la felación, en el hombre y un cunnilingus, en la mujer. Hoy hablaremos de ésta última práctica sexual. Es muy importante que el hombre conozca a su pareja, pues todas somos distintas y a veces, nos estimulamos de otras formas. ¿Cómo se realiza un cunnilingus? Para practicarlo, podríamos decir que hay algunas reglas o recomendaciones a seguir: La higiene. Es fundamental que antes de ponerlo en práctica la mujer esté aseada y creo que no hay que dar más explicaciones del motivo. Cuidado con los dientes, que éstos no están invitados a la “fiesta” y no creo que seas un vampiro. No es agradable recibir un mordisco, en esa parte tan sensible. Otro dato que te permitirá saber si a tu pareja le gusta y está excitada son sus gestos, la cara que ponga, los susurros o palabras y los movimientos.

No hay que olvidar que los labios y la lengua son tus mejores aliados, por lo que no les pongas límite. Mientras, tus manos pueden explorar otras partes del cuerpo de tu pareja. Para comenzar no dirijas tu boca así de sopetón a su sexo, que no es una carrera hacia la meta. Con la yema de los dedos puedes jugar con el vello púbico y pellizcar de forma suave sus labios mayores, juntándolos y besándolos despacito. Después, te abres paso separando sus labios y que tu lengua comience el juego. Puedes formar círculos lentamente con la nariz, labios y barbilla. También puedes mordisquear con suavidad el clítoris, intentando atraparlos entre tus labios. Tu pareja te indicará, a través de sus gestos y palabras, qué grado de excitación tiene. Si notas que está muy húmeda, puedes soplar levemente su sexo y ella notará una sensación muy placentera. A continuación, puedes darle suaves y largas lamidas con la lengua, comenzando desde el clítoris hasta la entrada a la vagina. También puedes optar por introducirle un dedo. Pero esto último no lo hagas desde el principio del acto, pues tu pareja se distraerá con ese placer que le proporciona tu dedo y olvidará el placer de tu lengua.

El sexo oral puede resultar alucinante y para llevarlo a la práctica solo hace falta dejar de lado el pudor, atreverse a innovar, mucha imaginación y, desde luego, ganas de disfrutar.

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